La Mente en el Yoga

Somos muchos los que nos sentimos atraídos por la Mente y su funcionamiento. Así que no son pocos los interesados en cómo se trata a la mente en el yoga.

¿Sabías que los Yoga Sutras de Patañjali definen el Yoga como la restricción de las fluctuaciones mentales?

Sí, en el sutra 1.2 de este texto se apunta que el objetivo del Yoga es el control o dominio de la mente. “Citta” es el nombre en sánscrito con que se hace referencia a la mente en este postulado.

Sin embargo, hay que aclarar que nosotros llamamos mente a una dimensión que abarca más que nuestro cerebro y sus procesos. A ese conjunto de elementos y procesos, la Filosofía del Yoga lo llama “Citta”. Y el término “Manas”, que si podría traducirse literalmente como mente, es sólo un aspecto de Citta.

La mayoría de los comentaristas de los Yoga Sutras, por no decir todos, indican que “Conciencia condicionada” sería una traducción más exacta para Citta.

Entonces, Citta es todo lo que tiene lugar en esta dimensión sutil nuestra. Esa en donde se dan: pensamientos, percepciones, sentimientos, emociones, juicios, discernimientos, recuerdos, visiones, imaginación, intuición, etc.

El Yoga de Patañjali establece que la “Conciencia condicionada”, que podemos llamar también “Conciencia humana”, es un todo compuesto por 3 partes o aspectos:

Manas (mente) 
Ahamkara (ego)
Buddhi (inteligencia o discernimiento)

Manas (Mente)

Manas, la mente, es vista como uno de los tres componentes de la Conciencia de la cual nos habla Patañjalí en los Yoga Sutras. Está conformada tanto por elementos físicos como sutiles. Su parte física está compuesta por el cerebro, sus neuronas, la médula espinal con todo sus ramales y terminaciones nerviosas. Los elementos a través de los cuales se percibe al mundo externo como los sentidos (vista, audición, gusto, olfato y tacto). Y los órganos de acción a través de lo que afectamos el mundo externos (pies, manos, lengua, órganos genitales y excretores).

El aspecto sutil de la mente lo conforman la memoria, la información allí almacenada, las secuencias y procesos con que opera. El Maestro BKS Iyengar compara a Manas con la Unidad de Procesamiento Central (CPU por sus siglas en inglés) de una computadora. El hecho de que parte de Manas sea físico indica que las habilidades mentales están en parte determinadas por las condiciones de cada individuo. Esto hace que varíe de uno a otro y puedan verse afectadas o disminuidas por accidentes o deterioro causado por la edad o la enfermedad.

Por otra parte, vale destacar que la naturaleza de la parte sutil de Manas es dinámica. Siempre se la ha comparado metafóricamente con un grupo de monos que no paran de moverse saltando de rama en rama. Y es que así van y vienen los pensamientos en nuestra mente. Nuestra atención tiende a ser momentánea y volátil. Y en la medida que aumentan los estímulos externos más saltan esos monos (los pensamientos).

La memoria también forma parte de Manas, es la base de los procesos que se dan en ella, organiza, filtra y archiva información. Manas sola, sin los otros componentes de la conciencia humana (el ego y la inteligencia) es muy básica. Sólo puede resolver problemas de selección simple. No sirve para tomar decisiones que requieren de valoraciones o reflexiones más allá de la selección entre dos o más cosas o asuntos conocidos.

Es por lo anterior que tendemos a preferir lo conocido, aunque no sea muy bueno, que lo desconocido. De allí dichos como “Mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Manas opera conforme a la regla básica “Repetir si hay placer y evitar si hay dolor”. Dentro del reino animal, desde la conciencia más evolucionada hasta la más torpe, todos los seres están dotados con esta programación. Es indispensable para la subsistencia y supervivencia de las especies.

La regla de “Repetir si hay placer y evitar si hay dolor” es perfectamente eficiente dentro del reino animal. Es perfecta para los animales salvajes en su hábitat natural. Pero para los seres humanos esta regla no nos favorece en todos los casos. Debido a que hemos minimizado enormemente los riesgos del mundo natural. Somos mucho más longevos que la mayoría de las demás especies. Y esto último hace que el tiempo entre causa y efecto se mayor en muchas de nuestras actividades.

Por ejemplo, si comemos comida chatarra todos los días, por el placer inmediato, al cabo de alguno años tendremos problemas de colesterol, peso, artritis, etc.

Si nos levantamos temprano cada día por un tiempo prolongado para practicar posturas de yoga, con seguridad nuestra salud mejorará o al menos se mantendrá. Pero si duda, levantarse todos los días temprano para ejercitarnos no es placentero todos los días.

El Yoga nos ayuda a entender este mecanismo natural de la mente. Su práctica nos lleva a identificar patrones de conductas automáticos en nosotros que no son beneficiosos. Muchos de estos patrones obedecen a esa regla básica de Manas: “Repetir si hay placer y evitar si hay dolor”.

Ahamkara (Ego)

Ahamkara, el ego, es el segundo de los tres componentes de la Conciencia humana de acuerdo a lo que apunta la Filosofía del Yoga.

El Ego es la identificación de nuestra individualidad. Es la capacidad de sabernos uno diferente de otros. Es la apreciación de nosotros mismos como una entidad separada de todo lo otro que existe. La capacidad de de diferenciarnos con respecto a los demás seres y cosas que nos rodean.

Este aspecto de la conciencia es de suma importancia para mantener nuestra integridad física y mental. El sentido de singularidad nos permite conectarnos con un cuerpo que sabemos nuestro. Por tanto podemos movernos a voluntad y en consecuencia realizar las acciones que nos permiten sobrevivir y perpetuar la especie.

El ego nos permite realizar acciones tales como alimentarnos, ya que entendemos que los alimentos son cosas ajenas a nosotros que debemos buscar y consumir. Nos permite reproducirnos, pues diferenciamos perfectamente entre ambos sexos. Nos habilita para reconocer los riesgos y peligros inminentes del mundo salvaje, ya que entendemos que el tigre es diferente a mí y que si me descuido me come.

Nuestro sentido de individualidad también nos permite reconocer los peligros del mundo civilizado. Por ejemplo: al entender que los vehículos que cruzan las calles son diferentes a mí , soy precaución al cruzar para que no me atropellen.

Hasta aquí, el Ego luce justo, necesario y bueno… Pero porqué las palabras con la raíz “Ego” tiende a tener una connotación negativa, como cuando hablamos de Egoísmo, Egocentrismo; porqué se dice que debemos eliminar o trascender el Ego quienes andamos en el camino espiritual.

El Maestro BKS Iyengar explica, que lo que ocurre es que al Ego se adhiere un cúmulo de información que conforman nuestra personalidad. Esa con la cual nos identificamos al punto de creer que es lo único que somos. Esta personalidad se construye a base de recuerdos, deseos, experiencias, apegos, logros, fracasos, posesiones, opiniones, prejuicios, etc.

De lo anterior se devienen las creencias que tenemos sobre nosotros mismos. Y pensamos que nos definen: “Mi esposo, mi carro, mi empleo, mi casa, mi título, mis logros, mis errores, mis deseos, mi, mi, mi…”

El problema con el Ego es que terminamos creyendo que somos sólo eso y que de allí provienen nuestra vida y capacidades. Cuando realmente hay una fuerza más profunda y universal de donde realmente partimos, y a la que añoramos volver a reconocer y re-conectarnos.

El maestro Iyengar, compara al Ego con el filamento de un bombillo. Cómo si este filamento creyera que él es la fuente de la luz que irradia. Cuando realmente lo que hace que ilumine es la electricidad que viaja a través de él. Una energía que proviene de una fuente más allá de él, más grande y poderosa.

Para trascender la versión del Ser que ofrece el Ego, hace falta la intervención del tercer componente de la Conciencia humana. La Inteligencia o Discernimiento, conocido en sánscrito como Buddhi.

Buddhi (Inteligencia)

La inteligencia, Buddhi, es el tercer componentes de la Conciencia (Citta). Los comentaristas de los Yoga Sutras de Patañjalí coinciden en que se debe diferenciar entre la Inteligencia de la que aquí se habla, y la simple capacidad de entendimiento.

Todos los seres humanos contamos con entendimiento, también la mayoría de los demás seres vivos en menor o mayor grado. De allí que muchos tengan sistemas de comunicación de diferentes niveles de complejidad y algunos hasta usen herramientas, como los primates. No obstante, la Inteligencia de la Conciencia humana va más allá. Ella nos permite observarnos a nosotros mismos y al mundo de forma objetiva. A través de ella podemos identificar opciones y finalmente escoger la que es mejor para nosotros en términos reales.

Como dice sarcástica y elocuentemente el Maestro BKS Iyengar:

“Mientras un avanzado nivel de entendimiento nos permite construir armas nucleares de alta tecnología. Nuestra humanidad da señales de que aun no usa su Inteligencia plenamente, al comerciar con este tipo de armas que tienen el alto riesgo de exterminar a la humanidad entera. Se puede entonces ser muy entendido en ciertas materias pero a la vez poco inteligente, o estúpido

La Inteligencia cuenta con dos cualidades fundamentales: 1) Es reflexiva y 2) es capaz de elegir y llevar a la acción su elección.

Su cualidad reflexiva hace que podamos observarnos, como si nos viéramos desde afuera, tal cual el efecto que hace un buen espejo. Pasamos entonces de vernos subjetivamente a observarnos objetivamente.

Lo anterior nos permite dejar de identificarnos con los otros dos componentes de la conciencia, el Ego (Ahamkara) y la Mente (Manas). Los cuales como sabemos se aferran a lo ya conocido en base al programa “repite si hay placer y evita si hay dolor”.

Al trascender la programación de Manas, entra a operar la segunda cualidad de la Inteligencia, la Elección.  Entonces, tenemos la opción de crear o escoger algo nuevo. Podemos hacer cambios, innovar, ubicarnos en el camino de la evolución y ejecutar las acciones correspondientes.

La Inteligencia es lo que diferencia nuestra conciencia humana de la de los demás seres vivos. Podría decirse que ellos son inconscientes de que están conscientes y que por el contrario, nosotros somos conscientes de que estamos conscientes.

En la medida que ejercitamos nuestra conciencia, reflexionando de forma objetiva. Escogiendo las opciones que realmente nos favorecen, a pesar de lo que dicte el Ego, comenzamos a sentir mayor autocontrol. Por ende actuamos con mayor libertad, que es una de las formas como se describe el objetivo del Yoga.

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La práctica sostenida del Yoga nos ayuda a conectarnos con la Inteligencia. Calma nuestros pensamientos, permitiendo de esta manera que experimentemos la pausa que requiere Buddhi (la inteligencia) para operar.

Hasta aquí mi humilde esfuerzo por resumir lo que he estudiado, entendido y puesto en práctica sobre este tema hasta ahora. Espero sea de ayuda para otros buscadores sinceros dentro de este camino de auto-realización y espiritualidad.

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